jueves, 3 de marzo de 2011

No hay nada malo conmigo

Hoy al levantarme y mirarme al espejo por primera vez en mucho tiempo me he visto como una persona normal. No hay nada malo conmigo. No soy ese monstruo deforme que creo ser la mayoría del tiempo. Mi rostro no es un prototipo de simetría y belleza es cierto pero tampoco soy un engendro abominable que tenga que cubrirse el rostro para salir afuera. No soy una mala persona. Me merezco una oportunidad, como todos.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Acoso Bullying Mobbing 2

Revivir mi primera experiencia de bullying fue más fuerte para mí de lo que había supuesto. Creo que llegué a bloquearla porque nunca tuve intención de escribirla y aún así cuando empecé a hablar del asunto hace días salió casi sola de mi boca, se escribió sola usando mis dedos. Mi entrada de aquel día no iba a revivir recuerdos del pasado, iba a servirme para depurar la mala situación del día y dejarme seguir adelante. En cambio mi subconsciente me llevo a rememorar ese asunto que empaño mi feliz paso por la educación básica y esas pequeñas sombras que ennegrecieron mi confianza en mi pero ¿realmente se merece esa situación un pedazo de mi vida? No, no debe. Es momento de seguir adelante así que me despido de ello. ¡ Adiós mal recuerdo escondido y aumentado, no puedo borrarte y ya no voy a esconderte pero ya no vas a importarme!

martes, 1 de marzo de 2011

Empatia

Me atreví a confesarle a una amiga el pavor que me da socializar. Tiene mucho tiempo que nos conocemos y aun así parece que se ha sorprendido mucho porque me ha mirado con una cara de "estas bromeando" que solo quito cuando le explique con mas detalle que estaba hablando bastante en serio. Ella es tan buena persona que he llegado a creer que realmente no se había dado cuenta de mi extrema rareza o no le puso mucha atención al menos.  Ha sido mas comprensiva de lo que hubiera imaginado e incluso ha tenido el detalle de no asustarse por mi sonrojo extremo al confesarlo. Me dio muchos ánimos diciéndome que debo intentarlo, que ella sabe que puedo hacerlo pero lo mas sorprendente ha sido que al final me dijo que a ella a veces también le da un poco de miedo conocer y tratar nuevas personas. Yo me quede en shock en ese instante y ella continuo diciéndome que cree que puedo vencer ese pánico que siento y superarlo pero que no crea que no todos sienten un poco de ansiedad al conocer a nuevas personas. Sus palabras me sirvieron mucho, especialmente para darme cuenta de que no soy tan caso perdido como creía.  Y si, definitivamente seguiré su consejo. Definitivamente voy a intentarlo.

lunes, 28 de febrero de 2011

Acoso Bullying Mobbing

Quiero quitarme esta odiosa sensación de haber sido víctima de hostigamiento con toda la intención de esa persona. Es el colmo que suceda de manera laboral, es más doloroso. Estaba en un grupo numeroso por lo que no pude saber quien es realmente pero sé que es el o la misma de siempre porque reconozco su voz, sus ganas de molestar. Patéticamente no sé si ni su genero porque siempre finge la voz para decir lo que quiere de tal manera que no sé si es un hombre haciendo la voz más aguda o una mujer haciéndola más grave.

Tenía mucho tiempo que no me pasaba. Me gustaría decir que años pero no es así; si acaso meses. Fue uno de los regalos que me trajo el ser una persona adulta, uno que agradecí mucho: el bullyng finalmente se había acabado porque ya no había más escuela. 

El acoso psicológico siempre ha estado presente en mi vida, aunque muchas veces lo note, aunque otras tantas lo creí normal al crecer con él. En mi familia recuerdo que desde que tuve razón un tío y sus hijos se reían de mí, por mi físico. No creo que lo hicieran con mala intención, solo era su manera de ser pero me dejo una gran marca en mi niñez. Esa marca se hizo más grande y se grabo para siempre cuando los otros dos miembros de mi generación familiar, con mi misma edad y de mi mismo género, decidieron empezar una época, que duro años, en la que me restregaban su belleza y hacían hincapié en mi falta de la misma. No mentían, debo aceptar, siempre poseyeron una belleza nata, una guapura innegable pero al recalcarme que no era su semejante en ese aspecto me hicieron sentir peor que un pato feo, un monstruo deforme. Años después cuando finalmente crecí y me atreví a mirar las fotos de mi niñez entendí que no era ese monstruo deforme que ellos decían; esta bien, no poseía su gracia o tenía los mejores atributos de la familia pero no era una fealdad a tal extremo como siempre me había sentido, al menos no a esa edad porque el paso del tiempo había empeorado las cosas.

Como una de esas extrañas cosas que jamás podré entender, en mi educación básica no sufrí  un rechazo como el que ese par de parientes me regalaron y tampoco (o no creo) bullying. Fuera de las fiestas, reuniones o visitas familiares donde veía a esos parientes a los que llegue a evitar con un poco de temor o aprensión, me sentía una persona muy normal y en la escuela incluso creo poder decir que tenía un poco de éxito. Por supuesto me convertí en el nerd más inteligente de la clase pero eso, lejos de ser un problema, en esa escuela era bastante respetado. Había un par de personas que hablaban mal de mi, lo recuerdo, pero lo hacían en cuchicheos envidiosos para los que bastaba que yo los mirara (sin amenaza solo una mirada cualquiera) para que se callaran enseguida. Jamás me eligieron para llevar una corona representando a la belleza o al porte pero siempre tuve como amigos al más gracioso, a la más sociable, al más guapo y a la más bonita e incluso uno de ellos acabo siendo mi primer amor infantil, sí correspondido. Todo estaba muy bien o al menos se sentía de esa manera.

El problema inicio cuando la educación básica se acabo y avance al siguiente nivel y, por ende a otra escuela. A veces creo que el respeto que tuve en la primera fue gracias a mis padres, personas muy reconocidas, queridas y respetadas para todo el entorno. Al cambiar de escuela y cambiar de entorno esa protección se acabo; se acabo ahora que recuerdo incluso unas semanas antes no sé por qué, uno de los últimos días antes de cambiar de escuela sufrí una de las peores situaciones que he vivido aún hasta ahora:  un chico y una chica, menores que yo al menos un año año me arrinconaron al salir de la biblioteca (que estaba en el área más alejada de la escuela) y me dijeron que yo les gustaba por lo que querían ser mi novio y novia respectivamente. Yo les dije que era una broma terrible (yo tenía además mi inocente primer amor infantil si correspondido en ese momento que, parece mentira pero es cierto, acababa de mudarse) y que no sabia porque decían eso. Ellos me dijeron que era en serio, se rieron y yo me asuste. Intente irme pero no me dejaron y entonces me abrazaron, uno enfrente, uno atrás de mi, ambos demasiado cerca, lo más cerca que podían, aplastándome. Eran niños y jamás podré entender porque lo hicieron pero se frotaron un poco contra mí de manera... rara, muy rara, muy fea, muy incomoda y repulsiva y yo grité hasta que una maestra (mi maestra favorita para mas horror) apareció del otro lado del pasillo y grito que pasaba. Los dos me soltaron al momento y se alejaron, no lo suficiente como para evitar que la maestra les preguntara que que estaban haciéndome (creyó que me habían pegado supongo), los castigara y me alejara de ahí, tomándome del hombro. Esas últimas semanas fueron terribles porque sucedió eso varias veces más a tal grado que deje de ir a la biblioteca (¡Mi amada biblioteca que años después fue destruida para hacer un salón extra y a la que jamás podre regresar por eso!) pero ese par se las arreglo para encontrarme a solas al salir del baño, al irme a casa, al llegar tarde, al salir por encargo del maestro. Aquella buena maestra que ahora caigo en cuenta debió de suponer que algo andaba muy mal me rescato varias veces pero siempre estuvo lo suficientemente lejos para no darse cuenta de lo que hacían. Supongo que descarto que me golpeaban porque sí llegó a preguntarme lo que me hacían y por que tenía tanto miedo. Yo perdí mi oportunidad de explicarle el porque de mi temor cuando le conteste, y lo recuerdo perfectamente,  "Me abrazan, me aprietan y no me gusta" . Ella me miró como si no entendiera porque un abrazo me ponía casi al borde del pánico y no dijo nada. Fue la primera y última vez que hablamos del tema, las vacaciones de verano iniciaron en los siguientes días y jamás regrese a esa escuela.

domingo, 27 de febrero de 2011

¡Como me quejo!

Me quejo bastante, lo sé. Lo sé con más certeza después de leer todo lo que he escrito aquí. En mi defensa puedo decir que muchas no son meramente quejas sino ataques de ansiedad y de nostalgia. En días tan bonitos como estos me doy bastante risa ¡ relájate ! me digo ante el espejo aunque odio en serio esa palabra / consejo.

En mi afán infantil de compartir canciones de Disney (si mi hermano me viera se divertiría bastante riéndose de mi ) he aquí otra que me motiva:


sábado, 26 de febrero de 2011

Mi ya no mejor amistad

Le he soñado nuevamente, como ha sucedido en las ultimas semanas. Lo normal seria pensar que le extraño pero dado que tiene ya años que no nos vemos, suena bastante improbable. En mi sueño sucedía lo mismo de siempre: nos encontrábamos por casualidad y yo le ignoraba por orgullo, me alcanzaba entonces y me decía que por que lo hacia, que me estimaba, que nunca había sido su atención alejarse y ya, arreglábamos todo y nos íbamos a tomar un café para ponernos al tanto de nuestras respectivas vidas. Yo me sentía feliz, radiante de haber recuperado a una persona que me brindo su amistad desinteresada en muchos momentos.

Cuando desperté tuve como siempre el sabor amargo de comprobar que esa alegría que aun sentía no era real. Eso que sueño no va a suceder, al menos no en un par de años hasta que yo arregle lo que tengo que arreglar con mi persona y de su parte, decida madurar lo suficiente como para aceptarme con mis rarezas, si es que lo hace algún día. Tengo una cierta molestia por su final egoísmo, porque traiciono mi confianza dándome la espalda un día, así solo de repente sin explicarme que carajo hice. A veces le justifico al pensar que aguantar alguien con tantas quejas, tanta timidez, tan pesimista y triste como yo debió de haber sido una carga horrible para una persona tan alegre.

Su amistad no fue perfecta ni mucho menos. Era, como habitualmente suele sucederme, un alma de la fiesta que necesitaba que alguien le escuchara. Yo le escuche obviamente y de ser personas que se sentaban cerca por azar pasamos a ser personas que se sentaban cerca por casi gusto. Aunque no me di mucha cuenta al principio y después fue difícil aceptarlo, fue bastante cruel conmigo al principio como muchos lo eran conmigo. Cuando necesitaba que alguien le escuchara se sentaba a mi lado pero cuando necesitaba divertirse lo hacia a veces a mis expensas. En otras ocasiones me defendía de las burlas de los demás y me ayudaba a ganar confianza y muchas, muchas ocasiones me escucho en mis peores momentos. Fue gracias a su ayuda que tuve el valor para iniciar la primera y única relación de pareja que he tenido en mi vida y cuando eso se termino, tuvo la amabilidad de ayudarme a recuperarme de ese dolor terrible de tener el corazón roto aunque odiaba bastante las cursilerias.

Nos fallamos mutuamente como todos los amigos hacen. Yo no le apoye cuando su estrella se apago momentáneamente y experimento el rechazo aunque me gustaría decir, en mi defensa, que no solo estábamos un poco lejos físicamente sino en ese momento mi propia estrella no solo estaba mas apagada que nunca sino hecha pedazos. Le quite, asimismo, sin querer algo que deseaba mucho y que no pude devolver jamas porque son cosas que no se devuelven. Cuando entramos a universidades diferentes y la brecha se hizo mas grande, fue de su parte de donde nacieron los primeros intentos de contacto porque aunque yo muchas veces quería hacerlo, levantar el teléfono y llamarle era simplemente imposible. Aun así, muchas veces nos buscamos mutuamente y nos seguimos ayudando en lo posible, en situaciones tan bizarras y serias como todos los jóvenes.

Una de las ultimas veces que nos vimos, brindamos por nuestro futuro prometedor y nos despedimos porque íbamos a separamos geográficamente mas de lo que lo habíamos hecho nunca. Le vi una vez mas en la que nos sentamos lado a lado en silencio, tomando lo mismo. Su ultimo consejo fue que dejara de cerrarme al amor y creo que lo dijo porque sabia que ya no podría volver a ayudarme a conseguir pareja como lo hizo alguna vez. Después de ahí desapareció y aunque quise contactarle me ignoro por completo; incluso un par de veces que nos encontramos en la calle fingió no verme o me regalo apenas un saludo escueto. 

Con su desaparición mi numero de amigos disminuyo mas pero no es como si no tuviera ya una preparación para eso, siempre sucede. Creo que es justo confesar que me dolió mucho mas que de costumbre porque se trataba de aquella persona que había soportado años conmigo. Fue testigo de parte de mi niñez, de toda mi adolescencia, de parte mi desperdiciada juventud, de mi primer amor, de la muerte de seres queridos... de todo. 

Soñarle es un poco perturbador pero se que debo dejarle en paz. Si me necesita algún día y me busca le ayudare en todo lo que sea capaz. Y mientras tanto, de todo corazón y tragándome este patético nudo en la garganta, le deseo que tenga éxito y sea feliz, muy feliz. Jamas podre agradecerle suficiente su amistad.


viernes, 25 de febrero de 2011

Frustración inútil

A veces siento que tengo el corazón partido y no se muy bien por que. Supongo que puede deberse a que a veces siento que mi vida no marcha como la había planeado a los 8 años, a que la soledad que yo he provocado me ahoga o, recientemente, a que nadie aprecia mi trabajo. Lo que hago entonces es cantar y cantar (aunque no tengo ni un poco de buena voz) cuando nadie puede escucharme generalmente canciones de despecho que nada tienen que ver conmigo o mi vida real pero que me ayudan bastante a liberarme.

Tengo que solucionar varias cosas conmigo y estoy consciente de eso pero tengo pereza de hacerlo. Lo que quisiera es irme a algún lugar natural y solitario y acostarme en el pasto a ver las nubes cambiar de forma. Estoy un poco renuente a hacer bien mi trabajo aunque lo adoro porque la frustración de que no todo marche bien me desespera y siento (y se) que yo y solo yo puedo arreglar lo que me molesta. Es una frustración inútil que me hace enojar y decepcionarme del mundo y que acaba siendo desquitada y reflejada en mi habitación y en mi oficina: ambas están vueltas un absoluto desastre que da vergüenza.

Mañana voy a llegar a trabajar y a recoger todo mi desastre. Llamare a todos aquellos a los que les he pospuesto la cita y me enfrentare a los reclamos pendientes aunque me den sonrojos terribles y me tiemblen las piernas. El fin de semana haré lo propio en casa. Y supongo que me mirare al espejo, llevo muchos días saliendo de casa sin peinarme.